Paul Klee en el Thyssen : El Maestro de Partituras de Líneas y Símbolos de Color

1923 Paul KLEE, Naturaleza muerta con dado

Paul Klee en el Thyssen El Maestro de partituras de líneas y símbolos de color

Sepan los que vayan a conocer a Paul Klee en el Museo Thyssen – Bornemisza de Madrid que fue uno de los creadores más singulares del arte moderno europeo. Hijo de músicos —padre profesor de música y madre cantante—, durante más de 30 años hizo cantar a su viejo violín Testore melodías de Bach y Mozart mientras que compases, ritmos y polifonías se desprendían del arco para mutarse sobre sus soportes en líneas móviles, colores y claroscuros.

Introducción a Paul Klee. De la Luz de Túnez a los Ritmos del Nilo

Klee viajó más que Miró y Feininger. En Italia buscó leyes esenciales que unieran arte y naturaleza a través de estructuras comunes, enamorándose de la arquitectura renacentista al identificarse con sus principios compositivos. En París, la serie de Ventanas de Robert Delaunay le reveló que sus formas autónomas conducían a un asombroso arte abstracto que él interpretaría posteriormente en sus propias composiciones.  En su mítico viaje a Túnez adoptó un nuevo estilo compositivo, la arquitectura pictórica, entusiasmado por la simplicidad geométrica de los edificios de Kairuan. En la isla de Porquerolles, Mediterráneo francés, introdujo veleros en sus pinturas, confrontando formas angulares y curvas con el fin de simular el tenue balanceo de los barcos. En su periplo por Egipto, percibió los ritmos de las orillas del Nilo incorporándolos a sus cuadros en forma de pentagramas pictóricos. Cuando la terrible enfermedad “Esclerodermia” endureció sus dedos, el indomable artista no se rindió; continuó pintando con gruesas líneas oscuras. Paul Klee falleció en su retiro de Muralto ( Suiza), podría decirse, con un pincel en la mano.

Paul Klee “a Vuelo de Pájaro”

Paul Klee (Münchenbuchsee, 1879 – Muralto, 1940) , se formó en Múnich con Franz von Stuck y Heinrich Knirr. Durante sus primeros pasos en el arte destacó especialmente como dibujante. Llegó a pensar que su vocación sería la ilustración y el diseño gráfico. No fue hasta su viaje a Túnez en 1914 cuando el color adquirió un papel decisivo en su obra, experiencia que él mismo describió como una revelación.

Klee estuvo vinculado al grupo expresionista Der Blaue Reiter junto a Kandinsky, Franz Marc y Macke, entre otros. Desde 1920 fue profesor en la Bauhaus (Weimar y Dessau), donde desarrolló una intensa actividad pedagógica y teórica. Entre 1931 y 1933 enseñó en la Academia de Düsseldorf, y se exilió en Suiza después de que los nazis engrosaran con su nombre la larga lista de “artistas degenerados”.

Paul Klee y Lily Klee, Klee y Felix con gato

Paul Klee desde mi mirada

Para mí, Paul Klee, como persona, es el artista de mirada intensa, ensimismado en sus “partituras pictóricas”, el mismo ser humano que sabía vestir pantalón blanco sin parecer pretencioso, “clavado” por Gabriele Münter en su retrato “Hombre en el Sillón”. Admiro al Klee artista, que recuperó una mirada inocente para ver las cosas “como si fuera la primera vez”. Se anticipó al surrealismo, practicó un cubismo propio, prefiguró el dadaísmo, inventó jeroglíficos musicales y personalizó el expresionismo en sus creaciones que, por otra parte, surgían siempre de su intuitiva lógica personal.

Me emociona ver amarillentas fotos de Paul con Lily y Félix, deslumbrantes de amor y estabilidad emocional. Lily Klee ( Stumpf), concertista, esposa de Paul y compañera de toda la vida. Lily Klee, interpretando la música de fondo de las partituras pictóricas de su esposo. Félix, el hijo amante de los gatos que quería ser lo que su padre no fue, diseñador gráfico.   

Lamento el sufrimiento y venero la persistencia de Klee en su lucha, ayudado por su arte, contra una incurable y paralizante enfermedad.  Buscó alivio en Muralto en el bello cantón de Tesino, donde recibía visitas de su fiel amigo, el pintor Louis Moilliet, y mantenía correspondencia con el escritor Hermann Hesse, vecino de Montagnola. Hesse testimonió que las líneas móviles y colores de Klee le ayudaban a sobrellevar sus horas amargas. Y Klee, cuando leía las historias hiladas por Hesse sobre su vida en el Tesino, encontraba consuelo a su aislamiento y a los tozudos obstáculos de las autoridades suizas para otorgarle la ciudadanía. Las obras de Hesse y, sobre todo Klee, me han enseñado a mirar la belleza de la naturaleza, también, “como si fuera la primera vez”. Y por todo esto y un poco más, he compuesto este blog sobre Paul Klee. Ojalá que aquéllos que lo lean, comprendan y le quieran tanto como yo.

Contexto histórico y época en la obra de Paul Klee

Klee vivió en un periodo dominado por profundas transformaciones culturales:

  • Las vanguardias artísticas de comienzos del siglo XX.
  • La Primera Guerra Mundial y sus consecuencias espirituales.
  • El auge del expresionismo, el surrealismo, el cubismo y la abstracción.
  • El desarrollo de nuevas ciencias (psicología, física) que transformaron la percepción de la realidad.
  • La persecución nazi del arte moderno.

La obra de Klee reflejó una respuesta compleja a estos cambios: absorbió las diversas corrientes pictóricas y las experiencias ganadas en sus viajes, transmutándolas en pequeñas pinturas íntimas, profundamente introspectivas, intelectuales y poéticas, orientadas a explorar lo invisible de la condición humana.

1917. Paul Klee . Con el arcoirirs

Paul Klee y la música: Del Violín Testore a las Fugas de Color

Paul Klee, el músico que eligió la pintura sin renunciar jamás a su viejo violín Testore. Desde su juventud la música fue su amada y lo fue aún más tras conocer a Lily e interpretar con ella dúos de Bach y Mozart.

Inevitablemente, la pintura de Klee se impregnó de espacios musicales. Durante su magisterio en la Bauhaus pintaba cuadros estructurados como fugas y explicaba ritmos visuales traduciendo compases de Bach a grafismos sobre papel cuadriculado, de manera que sus alumnos “veían la música y escuchaban la pintura”. No es extraño que, con el tiempo, muchos compositores devolvieran el gesto:

1918-Paul-Klee.-Zoological-Garden-Water-Colour-on-primed-paper

Técnica y concepción artística

  • El arte de Paul Klee, en lugar de “copiar el mundo”, alumbraba lo que este ocultaba.  Sus cuadros eran minúsculos laboratorios donde se probaba la capacidad de una línea, una mancha o un signo para revelar realidades que trascendían las apariencias.
  • Sumido en su “laboratorio creativo”, Klee combinaba acuarela, óleo, tinta, temple, calco al óleo, esgrafiados y collage sobre muy diversos soportes. Superponía veladuras y alteraba densidades de color, con el fin de que sus superficies parecieran pieles esculpidas.
  • Muchas de sus obras surgían de un trazo inicial que se alteraba por hallazgos accidentales. Klee acompañaba el movimiento de la línea sin marcarle su rumbo.  Y sobre tales tramas, introducía signos, flechas, pequeñas numerologías o fragmentos de escritura para que en la imagen coexistiesen, irónicamente, cálculo y juego.

La particular aplicación de las técnicas de Paul Klee, motiva a que su pintura no encaje plenamente con las etiquetas de cubismo, surrealismo o expresionismo, aunque vuele frecuentemente sobre todas ellas. Su obra se mueve en un espacio intermedio, difícil de clasificar, donde cada cuadro sugiere un experimento que explora siempre matices ajenos a lo obvio.

Hemos llegado al lugar donde comenzábamos: Klee en el Thyssen. Estamos ante la descripción de una pequeña ciudad imposible, construida con bloques arquitectónicos, compases musicales y recuerdos de juegos infantiles que se descubre cuando la giramos mentalmente con la yema de los dedos.

1921 Paul Klee. Casa Giratoria

Análisis de la obra «Casa Giratoria» (1921) en el Museo Thyssen-Bornemisza

  • 1921 Paul Klee es maestro en la Bauhaus de Weimar. Goza de gran estabilidad emocional ( Lily) y felicidad creativa. En cuadernos pedagógicos sistematiza sus ideas sobre línea, color y forma consolidándolos en ciudades, signos y arquitecturas imaginarias.
  • El Entorno Político de la República de Weimar es complejo. La inflación se come los salarios. Se palpan aperturas culturales y búsquedas de nuevas formas de vida. Un latente nacionalismo agresivo pugna por hacerse visible. Klee intenta una reconstrucción desde cero a través de una ciudad inocente en forma de dibujo infantil.
  • Constructivismo lírico / Bauhaus : La Casa Giratoria de Paul Klee está compuesta por volúmenes sencillos de nítidos contornos. Es un tiovivo a la espera de que el espectador las haga girar.

En “Casa Giratoria”, Klee levanta una pequeña ciudad de madera sobre la mesa: bloques sencillos, contornos nítidos y, en el centro, un punto secreto que invita a la mano a darle un pequeño empujón. No es una vista “correcta” de una calle, sino un pequeño mundo dispuesto en círculo, con casas–pétalos o fichas de juego que giran en torno a un núcleo mudo. Basta imaginar ese gesto mínimo —tocar el corazón del cuadro— para que todo empiece a dar vueltas en nuestra imaginación, como cuando un niño hace rodar un carrusel de juguete.

Si uno mira con calma, la escena funciona casi como un rondó de Mozart: la misma casita esencial, casi infantil, reaparece una y otra vez, pero nunca idéntica, cambiando de orientación, de altura, de peso. La perspectiva única se disuelve; en su lugar, Klee lanza un pequeño ejercicio de rotación mental en el que el visitante decide desde dónde mirar, cuánto dura el giro y qué compás quiere imponer a esta ciudad que, más que fijada en el papel, se deja llevar por el ritmo de quien la contempla.

1927 Paul Klee. Omega 5.

Análisis de Omega 5 (1927): La Polifonía Pictórica y la Resistencia ante el Exilio

  • 1927 Paul Klee vive el cénit de su etapa en la Bauhaus de Dessau. Reflexiona intensamente sobre aplicaciones teóricas de la “polifonía” en la pintura y cómo hacer convivir, en una misma obra, varios temas, ritmos y modos de desentrañarlos. Klee lo ejemplifica con Omega 5.
  • El Entorno Político de la República de Weimar celebra años dorados. Berlín y Dessau son focos de modernidad y desenfreno, aunque llevan en sus entrañas un cáncer de tensiones que se diseminarán en la sociedad a finales de la década. Klee se sumerge en su disciplina creativa interna para protegerse de la amenaza larvada de los nacionalismos. Sin embargo, no ignora las crecientes presiones ideológicas que se ciernen sobre la Bauhaus. Omega 5 es un escenario teatral en el que aquéllas se simbolizan de manera abstracta.
  • Recuperación económica tras la hiperinflación: el Plan Dawes estabiliza la moneda, crece el consumo y Alemania atrae al mercado del arte internacional. Obras de Klee viajan a exposiciones en Estados Unidos, pero el artista continúa trabajando en creaciones íntimas en las que combina rigor y fantasía.

En “Omega 5 (Objetos de imitación)”, Klee apaga el juego luminoso de “Casa giratoria” para encerrarnos en una cámara de resonancia. Sobre un fondo de rojos hondos y superficies trabajadas como tapices antiguos, flotan formas redondas y seccionadas, mitad cebollas, mitad pequeños bronces sonoros, que remiten a campanas, timbales o cuencos de percusión. Los anillos internos dibujados con cuidado sugieren vibraciones centrífugas que se expanden hacia el exterior, como ondas en el agua.

El título alternativo, “Trap” o “Trampa”, es una buena pista para aproximarnos al cuadro: la pintura es una red de signos, jeroglíficos, líneas y mallas rítmicas donde el ojo entra y se pierde en formas que le atrapan y lo obligan a navegar entre pulsaciones de color. No hay historia que descifrar; sólo notas y ritmos sobre los que flotar. El rojo oscuro, casi violáceo, convierte la superficie en una caja de resonancia: el espectador tiene la sensación de estar mirando el interior de un instrumento o la bóveda de una cueva acústica, donde cada forma vibra al son de un golpe de baqueta o un eco lejano.

Miro,Feninger, Klee

Corolario. Miró, Feininger y Klee. Tres Visiones frente a las Crisis del Siglo XX

Aquí casi finaliza la trilogía sobre Miró, Feininger y Klee en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid porque la concluiré definitivamente con una mirada conjunta sobre tres artistas muy distintos que, sin embargo, respondieron a similares sacudidas históricas con lenguajes pictóricos íntimamente personalizados.

A. La idea esencial del arte

Joan Miró quiso devolver la pintura a un estado de pureza casi primitiva: “asesinar” la representación convencional sustituyéndola por impulsos creativos instantáneos, extraídos de una mente infantil o de un muchacho campesino que observa las estrellas.

Lyonel Feininger se orientó hacia una utopía cristalina: sus ciudades y figuras se mimetizan en edificios espirituales en los que arquitecturas y personajes se funden en colores y haces de luz.

Paul Klee, por su parte, convirtió la pintura en un laboratorio de lo invisible: no le interesa reproducir lo que ya vemos, sino revelar las fuerzas ocultas, los ritmos y tensiones que sostienen la realidad bajo la superficie.

B. Política y heridas del siglo

A Miró, la política le causa estertores viscerales: frente al fascismo y la Guerra Civil, sus figuras se vuelven amenazantes, los colores se tensan, la línea se endurece, y la ingenuidad que impregnaba su obra anterior se ha transformado en aullidos plásticos.

Feininger, después que los nazis le etiquetaran como exponente del “arte degenerado”, se exilia a una Nueva York irreconocible, cayendo en un anonimato voluntario, aunque su pintura sigue aferrada a la ilusión de recrear catedrales góticas como rascacielos espirituales.

Klee, también señalado como artista degenerado, se retira a Suiza. Su arte ahonda en un misticismo reflexivo, muy íntimo, que se refugia de la barbarie del nazismo en enigmáticas creaciones ora simples, ora simbólicas.

C. Idea y técnica: tres maneras de unirlas

Miró respeta la técnica, experimenta con soportes humildes y materiales inesperados, pero – igual que Klee – la subordina al instinto, al azar controlado, a esa “chispa mágica” que irrumpe, sin avisar, en el proceso creativo.

Feininger, educado en la disciplina del dibujo y la caricatura, busca un equilibrio constructivo: la artesanía rigurosa es la base desde la que puede alzarse la idea espiritual.

Klee convierte la técnica en una especie de pedagogía poética: teoriza el color, el punto, la línea, no para encerrar la pintura en fórmulas, sino para liberar la imaginación con un estilo personal, sólido y consciente.

D. ¿Grupo o pájaro solitario?

Miró alterna con los surrealistas, se adhiere a manifiestos, comparte cafés y revistas, pero su auténtico espacio es el taller de Mont-roig y una terca independencia de avatares políticos.

Feininger encarna al maestro de comunidad: en la Bauhaus, su figura unifica docencia, trabajo colectivo y una idea de arte basada en compartir.

Klee también enseña en la Bauhaus pero se abstrae silenciosamente en universos simbólicos. Es un solitario en medio del grupo. Le apodan “el Buda”.

E. El vínculo musical

En Miró, la música se sugiere como un ritmo casi chamánico: sus signos y manchas avanzan imitando a danzas rituales, ligadas a la tierra, al día y la noche, al respiro de la naturaleza.

En Feininger, la música es polifonía arquitectónica: sus iglesias y ciudades son fugas de Bach plasmadas en planos de color; sonidos cruzados con transparencias que se elevan ordenadamente al cielo.

En Klee, el vínculo con la música es explícito: violinista desde joven, sus cuadros son partituras de líneas y colores donde notas superpuestas fingen fugas o rondós flotantes.

Toca despedirse de los cuadros de Miró, Feininger y Klee en el Museo Thyssen-Bornemisza, tres genios de la pintura que transformaron corcheas, cuartinas o saltillos en símbolos y ambientes pintados de modo íntimo, único e intransferible.

  Anímate a participar en nuestro Tour Privado del Museo Thyssen-Bornemisza para disfrutar a fondo el arte de la pintura a través de los tiempos, hasta la época actual.  

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